ALMACENES DE REGLA.

El notable incremento que ha tomado en estos últimos años el comercio del azúcar en la Habana, demandaba con imperiosa necesidad la construccion de algunos depósitos de gran capacidad para recibir este precioso y delicado fruto. Tan crecido era el número de cajas que anualmente entraban en dicha ciudad, que á mas del ruido y confusion insoportables que causaban en las calles los carretones que las conducian, deterioraban su pavimento de una manera considerable. En 700,000 pueden calcularse los viages de carretones que se han quitado del tráfico de la Habana; que á parte de los males que apuntamos antes, movian y formaban gran cantidad de lodo que las lluvias arrastraban á la bahía, con menoscabo de sus buenas condiciones de fondeadero y anclaje para las naves. Estas y otras consideraciones no menos importantes, hicieron nacer en algunos capitalistas la idea de emprender la construccion de los Almacenes de Regla.

La parte del terreno que ocupan dichos Almacenes, era un arrecife al S. O. del pueblo de Regla. Situados ellos al E. S. E. de la bahía de la Habana, ningun punto mejor podia haberse elejido para estas construcciones; pues resguardados por el pueblo de Regla y su bajo por un lado, por lomas al fondo y por la ciudad de la Habana á su frente, las aguas están constantemente tranquilas como en una dársena, siendo muy raras las veces en que los buques atracados á sus muelles no puedan verificar la carga ó descarga de sus mercancías. El N. E. ó brisa, que es el viento mas general que en la bahía reina, permite á los botes hacer la travesía no solo cargados desde los muelles al costado de los buques, sino tambien descargados á su vuelta, siendo el costo de conduccion á bordo, desde los Almacenes, menos que de cualquier otro punto de la bahía. Tambien están situados en la parte mas ancha de aquella, y de consiguiente los buques cargadores y costeros pueden situarse muy cerca de los Almacenes, sin impedir el tráfico en sus aguas á toda clase de embarcaciones.

Los Almacenes de Regla se empezaron á construir á mediados de 1843 por una compañía anónima, con solo un capital de 150,000 $. El primer edificio de ocho naves con 135 varas de frente y 80 de fondo, ó sean 10,800 varas cuadradas sin pared alguna en el interior, con techo sostenido por 210 pilares de cantería, quedó concluido á fines de 1844. En dicho edificio pueden estar almacenadas á la vez 50,000 cajas de azúcar, con la debida separacion de marcas y clases, y el fruto de cada ingenio separado de los otros.

La primera zafra que se recibió fué la de 1845; en ese año no entraron sino 46,848 cajas de azúcar, por ser contra la costumbre que habia de almacenar los azúcares dentro de la ciudad, con mucho mayor costo que en dichos Almacenes, en los cuales se pagan 3 rs. ó sean 37-1/2 centavos de peso por cada caja, incluso el recibo, el almacenaje por un año, la entrega, el peso y la reparacion de las cajas. En la ciudad, por ser necesario pagar el almacenaje, la conduccion de las cajas desde el muelle al almacen del hacendado, y desde éste á bordo, el costo es de 7 á 8 rs.

Posteriormente se construyeron dos edificios mas, uno enteramente igual al primero, y el otro de 135 varas de frente con 100 de fondo ó sean 13,500 varas cuadradas.

El capital de dicha primera compañía fué tambien en aumento, y llegó á tener invertidos en edificios muelles y otras pertenencias mas de 600,000 pesos.

En el año de 1850 se formó una segunda compañía, también anónima, con un capital de 500,000 pesos; construyó un edificio de 171 varas de frente y 100 de fondo, ó sean 17,100 varas cuadradas, con 10 naves, sin pared alguna en el interior, y el techo sostenido por 342 pilares de cantería, el cual se concluyó á fines de 1851.

Ambas compañías se unieron en Enero de 1854, y hoy forman una sola que se titula compañía de Almacenes, con un capital de 1.500,000 pesos, del cual como dos terceras partes están invertidos en sus terrenos, almacenes, muelles y otras propiedades.