En la Louisiana parece que se prefiere las pailas que anteriormente llamaban de palangana, se colocan mejor para que el fuego trabaje con mas franqueza teniendo el mayor cuidado al poner las parrillas del tacho de modo que no sea la clarificadora la que reciba la llama y no hay necesidad de los gastos de empañadura de cobre que se suple con ladrillos; tienen la precaucion de no dejar vacío el tacho por lo que les dura mucho tiempo; no dan paleta para tener grano grande, tanto que algunos no usan canales sino un carril que lleva un cajon al lado del tacho para que la meladura al cristalizarse sufra el menos movimiento posible. Usamos la cal, que es, segun nos dice Mr. Shute Barrington Moody, el método ingles; el maestro de azúcar en la descachazadora de cuatrocientos galones al llegar la temperatura á 180° echa la cal que juzga necesaria, cantidad que generalmente varia de seis á treinta onzas teniendo cuidado de no dejarla hervir para poder coger bien la cachaza: al tiempo de pasar á la clarificadora toma una copa de guarapo y queda satisfecho si vé que la forma mucilaginosa en hebra se eleva precipitándose la parte leñosa que deja un licor claro de color de ámbar pálido ó vino de madera; de lo contrario agrega mas cal; pero si encuentra que el mucílago no se coagula sin usar una gran cantidad que oscurece el guarapo, suspende la operacion y recurre á la limpieza y espumaderas.

En los Estados-Unidos se ha generalizado el uso del bi-sulfito de cal: á cada cuatrocientos galones de guarapo ántes de clarificarse se le echa de uno á cuatro azumbres (quarts); su gravedad especifica debe ser la guia. Es algo costoso: cada barril asciende en la Isla de siete y medio á ocho pesos.

Hasta hoy no se han empleado los abonos sino en muy reducidas porciones de las fincas. Materia es esta de suma importancia y única esperanza como base de fertilidad para los terrenos cansados de nuestros ingenios viejos, donde las fábricas y demas gastos imposibilitan transportarlos á otros virgenes. Sin embargo, muchos han sido desmolidos, abandonándose inmensos valores en fábricas que acaban por convertirse en ruinas. De sentirse es por tanto, que las construcciones no hayan sido hechas mas ligeramente desde un principio y bajo condiciones que permitiesen el traslado á otro punto; con una tercera parte de la suma invertida en la edificacion hubiese bastado; la facilidad del transporte hubiera en muchos casos acelerado la traslacion y el pais poseeria un número mayor de grandes capitales.

Es sumamente desconsolador que nuestro mejor químico nos diga en su Memoria publicada en 1851, que no puede emitir su opinion respecto del particular, asegurando que los químicos ingleses, en paises análogos al nuestro, no nos llevan hasta aquí ventaja.

Muchas esperanzas nos ofreció el guano, máxime cuando se nos recomendó por un químico tan distinguido como lo es el Dr. Ure, que en su Diccionario de Artes y Manufacturas nos dice que para los agricultores de las Indias Occidentales es el mayor regalo, pues les proporciona el medio de restituir la fertilidad á los terrenos cansados; pero la experiencia nos demuestra, segun el Dr. Leonardo Wray, autoridad bastante competente, que el guano contiene gran cantidad de amonia; por cuyo motivo no es propio para el cultivo de la caña y debe considerarse como altamente dañoso para la formacion y depósito del azúcar en la caña de planta, por lo que cree que ningun hacendado debe usarlo en sus campos. Generalmente nos contentamos con las doscientas ó trescientas cajas que nos da una caballería de tierra empleando como abono la paja que se deja, y parece increible que de esta suerte esté un terreno dando caña por muchos años. Cuando el terreno está un poco cansado, algunos se contentan con usar el arado antiguo empleando las cenizas que producen las hornillas lo mismo que los desperdicios de la casa de alambique y algun abono animal. La costumbre de mantener la boyada en el corte de caña, dice Wray, es la violacion mas grande de la ciencia de la agricultura, y mas imperdonable todavia en aquellos que pueden tener cerca pasto de yerba de Guinea.

El riego para nuestros campos de caña es de la mayor importancia; pero la fertilidad de estos aun no nos ha hecho conocer su valor y lo miramos en lo general con alguna apatía. En el artículo que publican los Sres. Collantes y Alfaro en su Agricultura práctica, cuya lectura recomendamos, nos dicen que de todos los medios que puede usar la mano del hombre para ayudar á la agricultura, no hay ninguno tan fecundo en buenos resultados, tan poderosamente eficaz como el riego; por él se convierten en ricas praderas los arenales áridos y las tierras poco fértiles producen abundantes cosechas.

En cuanto al sistema de acarreo se efectúa únicamente en toda la Isla por medio de bueyes y carretas de dos ruedas, salvo en alguna que otra finca situada en terrenos llanos, en que se comienza á usar carretas de cuatro ruedas que presentan calidades mas ventajosas para el transporte. El modo de llevar la caña al trapiche es de suma importancia; las carretas destinadas á este oficio deben ser livianas, de cama, anchas y arregladas de manera que se pueda cargar trozos de caña largos y que cada carreta lleve, si es terreno llano, la caña suficiente para producir cinco panes de azúcar.

La yerba sembrada para el alimento de los animales es la de Guinea que se produce muy bien, y la misma caña proporciona en la época de la zafra sus cogollos que come con gusto el ganado. Pocos ingenios poseen potrero, motivo por el cual en la mayor parte de ellos se envian las boyadas á los mas inmediatos durante el tiempo muerto, que es el que media entre Junio y Diciembre.

El alimento de las dotaciones consiste en tasajo, bacalao, una abundante racion de harina de maiz, plátanos y buniatos y en algunos puntos de la Isla comen todo el año carne fresca. Ademas, cada negro tiene un pedazo de tierra que trabaja á su beneficio, cria sus puercos y gallinas y en algunas fincas que tienen potrero se les permite una bestia.

Puede decirse en elogio de los propietarios que los sentimientos de humanidad son los que reinan, contribuyendo la ilustracion de nuestros dias al modo mejor con que son tratados nuestros siervos: asi es que las agonias físicas que inflije el castigo se observan solo en casos muy extremos. Este trato benigno es causa de que se note un aumento considerable en el número de los esclavos nacidos, contribuyendo á esto el esmero con que son cuidados los enfermos.