González. Ésa no es posible.
Manuel. No hay otra.
Hernández. Concédanos usted un plazo... Entre todos hallaremos una fórmula.
Manuel. No.
González. Un día...
Manuel. No.
González. Una hora...; hablaremos con el jefe, con el jefe de las oposiciones... Volveremos con su contestación... Pero ceda usted en algo...
Manuel. Nunca. He llegado al límite de las concesiones.
Hernández. ¿Nos promete usted no hacer saber[23.1] a nadie su resolución hasta después de hablar nuevamente con nosotros?
Manuel. Nada conseguirán ustedes. Y será inútil que vuelvan ustedes si no se acepta por entero mi última proposición de arreglo.