Sirena. No fue preciso, amigas, que él mismo envió un embajador a pedir licencia para ser recibido. Y en mi casa está y le veréis muy pronto.

Laura. ¿Qué decís? Ved si anduvimos[65.1] acertadas en dejarlo todo por asistir a vuestra casa.

Risela. ¡Cuántas nos envidiarán esta noche!

Laura. Todos rabian por conocerle.

Sirena. Pues yo nada hice por lograrlo. Bastó que él supiera que yo tenía fiesta en mi casa.

Risela. Siempre fue lo mismo con vos. No llega persona importante a la ciudad que luego no os ofrezca sus respetos.

Laura. Ya se me tarda en verle[66.1]... Llevadnos a su presencia por vuestra vida.

Risela. Sí, sí, llevadnos.

Sirena. Permitid, que llega el señor Polichinela con su familia... Pero id sin mí; no os será difícil hallarle.

Risela. Sí, sí; vamos, Laura.