¡Ay, hija! Naide podemos decir que somos de Dios tan y mientras que no nos tiente el demonio.

Gubesinda

¡El demonio! El demonio son las mujeres que no tienen vergüenza, que ellas son las que les tientan a los hombres; que lo tengo muy visto, que los hombres no se propasan a más de lo que las mujeres son consentidoras.

Pola

¡A saber! Como tú eras ya moza cuando el amo aún no andaba...

Gubesinda

¡Que no habrá habío hombres en el mundo hasta que el amo fue mozo! Que en la casa ande yo me crié y he servío toa mi vida, no había cuatro que eran la envidia del mundo, y uno el padre del ama, el tío Aniceto, que si viejo da gloria de verlo, qué no sería cuando era más nuevo como yo le he conocío... Y toos andaban detrás de nosotras como mozos que eran y mozas que éramos... Pero como no habían de casarse ninguno con una pobre... pues algunas teníamos vergüenza...

Pola

Algunas, pero no toas; que en todos los tiempos ha habío de todo...

Gubesinda