Ya sabemos toos la historia.

Tío Beba

Siempre hay alguno de fuera que no la sabe y nunca falta quien puea creerse que lo de llamarme tío Beba, es porque yo beba... Pues no señor, fue que cuando andaban los franceses por España, llegaron aquí tamién y fueron, y lo primero cogieron a mi bisabuelo que era entonces alcalde, y le dijeron que les había de dar de comer y de beber, que si no y que le mataban... ¡Y él les dio de comer y de beber! ¡Qué remedio! ¡Quién no hubiéamos hecho otro tanto! Y cuando estaban toos bien comíos y bien bebíos cogen a mi bisabuelo, me lo suben encima una mesa y ende allí, subío como estaba y que había de decir como ellos: «¡Viva Francia y vivan los franceses!», y «¡Viva el rey de los franceses!» Que de no y le mataban... Y caa vez que ellos gritaban «¡Viva!», mi bisabuelo no decía más que «¡Beba!» Ellos venga «¡Viva Francia!», y él, «¡Beba!»; «¡Vivan los franceses!», y él siempre, «¡Beban!» Y como ellos, a la cuenta, no le entendían bien, o no les sonaba mal lo de beba, pues no le mataron, pero él se salió con la suya y too el tiempo no le hicieron decir nunca «¡Viva!», más que «¡Beba! ¡Beba!» Y como luego se supo, le quedó de ahí el nombre de Tío Beba, y de ahí nos vino a toos, y de ahí me lo llaman a mí, que no es por naa malo, me parece.

Pilaro

Y que es la verdá, así como lo cuenta, que yo se lo oí contar a mi abuelo.

Tío Beba

Pues, luego, ¡qué había yo de decir una cosa por otra! Así fue y toos lo saben... Ahora que cuando llega un día que hay que alegrarse como hoy, y toos dicen: «¡Vivan los novios! ¡Viva el señor padrino! ¡Viva señora ama!», pues yo me acuerdo de mi bisabuelo, y digo: «¡Beban! ¡Beban!» ¡Y bebo!...

Feliciano

Muy bien dicho... Ya se armó el baile... Andar vosotras, sacarles vino. Vamos todos; venga usted también, tío Aniceto.

Tío Aniceto