Dominica, tú algo me callas... o me estás diciendo mucho... ¡A ti te pasa algo que no te ha pasao nunca!... ¡Dominica!... Al concluir la misa te has acercao a rezarle a la Virgen del Rosario, la que está como sentá con el niño Jesús en los brazos... Antes no hice reparo... pero ahora... ese rezo tenía su por qué... ¡Dominica! ¡Que a ti te pasa algo!... ¿Es que...? ¡Jesús! ¡Dios mío! Si eso fuera...
Dominica
¡Pues es, Gubesinda, es! ¡Dios y la Virgen santísima lo han querío! ¡Ya no tengo que envidiar a ninguna mujer del mundo, ya soy la más feliz de todas!
Gubesinda
¡Hija de mi vida! ¡Ven y que te abrace! ¡Hija de mi alma! Si pa mí... ¡Vamos! ¡Si lo que yo tengo rezao pa que eso fuera!... ¡Y yo tonta de mí; no haberlo conocío! ¿Y no se lo has dicho a Feliciano entoavía?
Dominica
No quería decírselo... ¡Si es que entavía me paece mentira! Si es que quisiá sin decírselo yo que él lo sintiera... dentro su alma como lo he sentío yo dentro de mis entrañas... ¡Si me paece mentira que no está ya aquí, que no haya habío un milagro y no se le haya aparecido algún ángel pa avisárselo!... ¡Si solo en pensar cuando se lo diga!... ¿Pero cómo pue haber mujeres malas pa quien tenga que ser una vergüenza esta alegría tan grande?
Gubesinda
Mira; yo me voy a buscar ahora mismo a mi marido, antes de que no esté pa naa... y sale a escape pa la Umbría y vuelve con Feliciano, que no pue consentirse que esté sin saberlo a estas horas...
Dominica