Sí; a ti ninguna te importa, a ninguna quieres... pero la del otro: «No quiero, no quiero, échamelo en el capillo.» Pero no creas que voy a pasar por más... ya no es por mí sola, que tengo que mirar por nuestro hijo... y muchas cosas que no había mirao nunca; que he tenío la culpa más de cuatro veces; que cuando tú no habías reparao que alguna te quería, era yo la que te hacía reparar. Me paecía a mí que el que toas te quisieran era un modo de decirme que yo tenía que quererte más que toas juntas pa ser más que toas ellas. Pero no será así de aquí en adelante... Y toa esa gente de la Umbría y de la dehesa, too eso se ha acabao, ya están despedíos...
ESCENA XII
DICHOS, la POLA, la JORJA y los dos chicos. Se han asomado a la puerta antes a escuchar lo anterior.
Pola
(Al oír las últimas frases de la Dominica.) ¡Ay, Virgen!
Jorja
¡Jesús, Dios mío!
Dominica
¿Pero tenéis vergüenza de presentaros delante de mi vista? ¡Ahora veréis! Ahora os lo dirá el amo...
Feliciano