Pilaro
Lo que tie esta Pola es que la tie tomá con nosotros. Cuidao que yo se lo tengo dicho a la Jorja, que con ella poca conversación y apurando más con ninguna. ¡Toas son lo mismo! ¡Es que lo tengo visto! En juntándose que se juntan dos mujeres, ya está el infierno...
Feliciano
¡Si es que el hombre no debiera de casarse nunca!
Pilaro
Esa es la mía. El casorio es bueno para las mujeres, pero los hombres no debían de perder su libertá así como así... Y no es que yo me queje, no vaya Dios a castigarme, que otras habrá peor que la Jorja... Pero es lo que yo digo, que a un hombre solo, tire por ande tire, nunca le falta. Yo por mí sé decir que cuando andaba en el servicio, yo tenía menos que ahora y nunca me faltaba una peseta; el cómo era yo no sabré decirlo, pero que así era. Y ende la hora que me casé, siempre ando lampando, que ni pa una docena de pitos tengo nunca una perra de sobra... Y no hay que decir que me haiga quedao sin comer ningún día, no vaya Dios a castigarme, que peor estarán otros; pero que yo no he vuelto a estar como entonces, como yo digo, que no tenía na y me sobraba too; el cómo era yo no sabré decirlo, pero que así era... No tire usté... (Pidiéndole la cerilla para encender el cigarro que ha ido haciendo con mucha calma.)
Feliciano
Escucha. Cuando fuiste ayer al pueblo, ¿quién andaba por casa? ¿Viste al ama?
Pilaro
Sí que la vi.