D.ª Julita
¡Ay, no! Con la familia, nada; ni nos tratamos. ¡Valiente gentuza está! Los amigos... Y tú, ¿qué nos dices de tus cosas? Ya se sabía allí todo... Por supuesto, abultado. Daban por hecho que de esta tú te ibas con tu padre.
Dominica
¡Eso quisieran! Mire usté, no es que yo quiera santificar a Feliciano, pero ahora la que ha dao too el ruido ha sío la María Juana. Si él la perseguía, con que me lo hubiera dicho a mí, bastaba; yo hubiera visto lo que me cumplía hacer... Pero no, se ha ido publicándolo por todo el pueblo... pa que todos sepan que ella es muy santa... Y es lo que yo digo: ninguna mujer que quiere ser buena necesita de publicarlo... A todas nos habrán buscado, con una mira o con otra, de mozas y de casadas, que a todo hay quien se atreve, y no hemos ido pregonándolo; que la honra de la mujer, cuanto más callá está mejor.
D.ª Julita
Y por fin, ¿se casa con tu cuñado?
Dominica
Así parece. Ahora se la lleva mi padre... Conmigo han venido hasta aquí y ahí están, pero ni siquiera quieren comer aquí, siguen pa el Sotillo. (A la Dacia.) Tú, ¿qué dices de todo esto?
Dacia
Nada... No creas que me importa. Si yo nunca he querido a José.