—Papá ha salido.

—No deseaba ver a su papá, sino a usted misma, señorita.

—Entonces, Vd. dirá.

—Ante todo, la ruego que tenga en cuenta que sólo por circunstancias verdaderamente graves me he tomado la libertad de venir a importunarla. Se trata de un serio disgusto de familia, del cual, por desgracia, va Vd. a participar.

Paz se acordó entonces repentinamente de que el hermano de su novio era cura.

—¿Usted es el hermano de Pepe?—le dijo con viveza.

—Efectivamente, señorita. Vengo a cumplir un deber muy penoso para el sacerdote y para el hombre.

—¡Pronto, por favor, dígame Vd. lo que ocurre! ¿Le sucede a Pepe algo malo?

Su fisonomía se alteró por completo: Tirso comprendió que estaba realmente enamorada.

—Pepe se va—dijo, afectando tristeza.