No se conservan bocetos que puedan indudablemente considerarse de Velázquez aunque los escritores extranjeros mencionen muchos y los coleccionistas pretendan poseerlos. La carencia casi total de apuntes, manchas de color y estudios previos, permiten creer que en los mismos lienzos planeaba y modificaba lo que quería.
Respecto de los retratos ya hemos indicado que al ejecutar algunos de empeño solía antes adiestrarse en una cabeza; las de la Infanta doña María y el Duque de Módena, parecen resultado de esta preparación, y con el mismo propósito pintó la de Juan de Pareja antes de retratar a Inocencio X.
Los dibujos originales de Velázquez son rarísimos. Sin citar los catalogados como tales en Londres, París y Viena, de los cuales dos o tres parecen suyos, hay uno en la Biblioteca Nacional de Madrid, que representa, visto de espaldas, un page que pudiera ser el que en Las Lanzas tiene por la brida el caballo de Spinola, y otro de un hombre con capa en la Academia de San Fernando. En el Instituto de Jovellanos de Gijón, hay varios: los principales son una carroza con dos caballos vista por la zaga, hecho a pluma, y un apunte con lápiz rojo para la figura del Marte.
Grabados de mano de Velázquez, no se conocen más que dos. Uno al agua fuerte retocado con buril y otro a punta seca.
Ambos son retrato del Conde-Duque: el primero esta en el Museo de Berlín, y el segundo, que tiene marcado aspecto de lamina hecha para libro, en la Biblioteca Nacional de Madrid.
BIBLIOGRAFIA.
Don Juan de Butrón.—Discursos apologéticos en que se defiende la ingenuidad del arte de la pintura.—Madrid, MDCXXVI.
Memorial informatorio por los pintores en el pleyto que tratan con el Señor Fiscal de su Magestad en el Real Consejo de Hacienda sobre la exempción del arte de la pintura.—Madrid, por Juan Gonzalez, año 1629.