[14] Pág. 134.—La duda de Descartes fué una especie de revolucion contra la autoridad científica, y por tanto fué llevada por muchos á una exageracion indebida. Sin embargo no es posible desconocer que habia en las escuelas necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo en que se encontraban. La autoridad de algunos escritores se habia levantado mas alto de lo que convenia; y era menester un ímpetu como el de la filosofía de Descartes para derribar á los ídolos. El respeto debido á los grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la consideracion á su dictámen degenerar en ciega sumision. Por ser grandes hombres, no dejan de ser hombres, y de manifestarlo así en los errores, olvidos y defectos de sus obras. Summi enim sunt, homines tamen, decia Quintiliano. Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye á los libros sagrados; pero que en cuanto á las obras de los hombres, por mas alto que rayen en virtud y sabiduría, no por esto son mas obligados á tener por verdadero todo cuanto ellos han dicho ó escrito.

[15] Pág. 142.—Voy á compendiar en pocas palabras lo mas útil que dicen los dialécticos sobre la percepcion, juicio, raciocinio, término, proposicion y argumentacion.

Segun los dialécticos, la percepcion es el conocimiento en la cosa, sin afirmacion ó negacion; el juicio es la afirmacion ó negacion; el raciocinio es el acto del entendimiento de lo que de una cosa inferimos otra.

Pienso en la virtud sin afirmar ó negar nada de ella; tengo una percepcion. Interiormente afirmo que la virtud es loable; formo un juicio. De aquí infiero que para merecer la verdadera alabanza es preciso ser virtuoso; esto es un raciocinio.

El objeto interior de la percepcion, se llama idea.

El término ó vocablo es la expresion de la cosa percibida. La palabra América no expresa la idea del nuevo Continente, sino el mismo Continente. Es cierto que no existiera el término si no existiese la idea, y que esta sirve como de nudo para enlazar el término con la cosa; pero no lo es ménos, que cuando expresamos América, entendemos la cosa misma, no la idea. Así decimos la América es un pais hermoso, y es evidente que esto no lo afirmamos de la idea.

Al pensar en los metales, conozco que el ser metal es comun á muchas cosas que por otra parte son diferentes, como la plata, el oro, el plomo etc.; al pensar en los brutos, veo que hay algo en que convienen el camello, el águila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas, á saber el vivir y sentir, ó el ser animales. Cuando expreso esto que conviene á muchos, diciendo, metal, animal, cuerpo, hombre justo, malo etc, el término se denomina comun.

El término comun tomado en general es aquel cuyo significado conviene á muchos; pero como puede suceder que convenga á muchos, ó bien tan solo en cuanto se consideran reunidos, ó bien que se aplique á cualquiera de ellos por separado; suele decirse que en el primer caso el término es colectivo, en el segundo distributivo. Academia, es un término comun colectivo, porque expresa la coleccion de los académicos; pero no de tal suerte que cada uno de estos pueda llamarse academia. Sabio es término comun distributivo, porque se aplica á muchos, de manera que cualquiera individuo que posea la sabiduría, puede llamarse sabio.

Término singular es el que expresa un solo individuo: como Pirineos, mar Negro, Madrid, etc.

Me parece que el término colectivo no deberia contarse como una especie del comun, porque entónces hay el inconveniente de que la division no está bien hecha. Decimos el término es comun ó singular. El comun se divide en colectivo y distributivo. Para que una division sea bien hecha se requiere que de dos miembros opuestos el uno no pertenezca al otro, lo que se verifica si adoptamos la division expresada. En efecto, la palabra nacion es comun, distributivamente, porque conviene á todas las naciones; y colectivamente porque se aplica á una reunion. Francia es comun colectivo porque se aplica á un conjunto de hombres, y singular porque expresa una sola nacion, un verdadero individuo de la especie de las naciones. Luego el término colectivo no debe contarse entre los comunes, como contrapuestos al singular, pues hay nombres colectivos comunes, y los hay singulares.