Vemos á cada paso que los descubrimientos mas útiles, mas provechosos, mas necesarios, permanecen limitados á esta ó aquella nacion, sin extenderse á las otras durante mucho tiempo, y no propagándose sino con suma lentitud á las mas inmediatas ó relacionadas; ¿cómo es que no haya sucedido lo mismo en lo tocante á la religion? ¿cómo es que de la invencion maravillosa hayan tenido conocimiento todos los pueblos de la tierra, sea cual fuere su pais, lengua, costumbres, barbarie ó civilizacion, grosería ó cultura?

Aquí no hay medio: ó la religion procede de una revelacion primitiva, ó de una inspiracion de la naturaleza; en uno y otro caso hallamos su orígen divino; si hay revelacion, Dios ha hablado al hombre, si no la hay, Dios ha escrito la religion en el fondo de nuestra alma. Es indudable que la religion no puede ser invencion humana, y que á pesar de lo desfigurada y adulterada que la vemos en diferentes tiempos y paises, se descubre en el fondo del corazon humano un sentimiento descendido de lo alto: al traves de las monstruosidades que nos presenta la historia, columbramos la huella de una revelacion primitiva.

§ VII.

La revelacion es posible.

¿Es posible que Dios haya revelado algunas cosas al hombre? Sí. El que nos ha dado la palabra no estará privado de ella; si nosotros poseemos un medio de comunicarnos recíprocamente nuestros pensamientos y afectos, Dios todopoderoso é infinitamente sabio, no carecerá seguramente de medios para trasmitirnos lo que fuere de su agrado. Ha criado la inteligencia, ¿y no podria ilustrarla?

§ VIII.

Solucion de una dificultad contra la revelacion.

Pero Dios, objetará el incrédulo, es demasiado grande para humillarse á conversar con su criatura; mas entónces tambien deberíamos decir, que Dios es demasiado grande para haberse ocupado en criarnos. Criándonos nos sacó de la nada, revelándonos alguna verdad perfecciona su obra; ¿y cuándo se ha visto que un artífice desmereciese por mejorar su artefacto? Todos los conocimientos que tenemos nos vienen de Dios, porque él es quien nos ha dado la facultad de conocer, y él es quien, ó ha grabado en nuestro entendimiento las ideas, ó ha hecho que pudiéramos adquirirlas por medios que todavía se nos ocultan. Si Dios nos ha comunicado un cierto órden de ideas, sin que nada haya perdido de su grandor, es un absurdo el decir que se rebajaria si nos trasmitiese otros conocimientos por conducto distinto del de la naturaleza. Luego la revelacion es posible; luego quien dudare de esta posibilidad, ha de dudar al mismo tiempo de la omnipotencia, hasta de la existencia de Dios.

§ IX.

Consecuencias de los párrafos anteriores.