Deplorable es, por cierto, lo que han hecho los europeos con los hombres de las otras razas; deplorable es, por cierto, lo que todavía están haciendo algunos de ellos; pero al menos no puede decirse que la religión católica no se haya opuesto con todas sus fuerzas á tamaños excesos, al menos no puede decirse que la Cabeza de la Iglesia haya dejado pasar ninguno de esos males, sin levantar contra ellos la voz, sin recordar los derechos del hombre, sin condenar la injusticia y sin execrar la crueldad, sin abogar por la causa del linaje humano, no distinguiendo razas, climas ni colores.
¡De dónde le viene á Europa ese pensamiento elevado, ese sentimiento generoso, que la impulsan á declararse tan terminantemente contra el tráfico de hombres, que la conducen á la completa abolición de la esclavitud en las colonias! Cuando la posteridad recuerde esos hechos tan gloriosos para la Europa, cuando los señale para fijar una nueva época en los anales de la civilización del mundo, cuando busque y analice las causas que fueron conduciendo la legislación y las costumbres europeas hasta esa altura; cuando elevándose sobre causas pequeñas y pasajeras, sobre circunstancias de poca entidad, sobre agentes muy secundados, quiera buscar el principio vital que impulsaba á la civilización europea hacia término tan glorioso, encontrará que ese principio era el Cristianismo. Y cuando trate de profundizar más y más en la materia, cuando investigue si fué el Cristianismo bajo una forma general y vaga, el Cristianismo sin autoridad, el Cristianismo si el Catolicismo, he aquí lo que le enseñará la historia. El Catolicismo dominando solo, exclusivo, en Europa, abolió la esclavitud en las razas europeas; el Catolicismo, pues, introdujo en la civilización europea el principio de la abolición de la esclavitud; manifestando con la práctica que no era necesaria en la sociedad como se había creído antiguamente, y que para desarrollarse una civilización grande y saludable era necesario empezar por la santa obra de la emancipación. El Catolicismo inoculó, pues, en la civilización europea el principio de la abolición de la esclavitud; á él se debe, pues, si, dondequiera que esta civilización ha existido junto con esclavos, ha sentido siempre un profundo malestar que indicaba bien á las claras que había en el fondo de las cosas dos principios opuestos dos elementos en lucha, que habían de combatir sin cesar hasta que prevaleciendo el más poderoso, el más noble y fecundo, pudiese sobreponerse al otro, logrando primero sojuzgarle, y no parando hasta aniquilarle del todo. Todavía más: cuando se investigue si en la realidad vienen los hechos á confirmar esa influencia del Catolicismo, no sólo por lo que toca á la civilización de Europa, sino también de los países conquistados por los europeos en los tiempos modernos, así en Oriente como en Occidente, ocurrirá desde luego la influencia que han ejercido los prelados y sacerdotes católicos en suavizar la suerte de los esclavos en las colonias, se recordará lo que se debe á las misiones católicas, y se producirán, en fin, las letras apostólicas de Pío II, expedidas en 1482, y mencionadas más arriba, las de Paulo III en 1537, las de Urbano VIII en 1639, las de Benedicto XIV en 1741 y las de Gregorio XVI en 1839.
En esas letras se encontrará, ya enseñado y definido, todo cuanto se ha dicho y decirse puede en este punto en favor de la humanidad; en ellas se encontrará reprendido, condenado, castigado, lo que la civilización europea se ha resuelto al fin á condenar y castigar; y cuando se recuerde que fué también un Papa, Pío VII, quien en el presente siglo interpuso con celo su mediación y sus buenos oficios con los hombres poderosos, para hacer que cesase enteramente el tráfico de negros entre los cristianos, no podrá menos de reconocerse y confesarse que el Catolicismo ha tenido la principal parte en esa grandiosa obra, dado que él es quien ha fundado el principio en que ella se funda, quien ha establecido los precedentes que la guían, quien ha proclamado sin cesar las doctrinas que la inspiran, quien ha condenado siempre las que se le oponían, quien se ha declarado en todos tiempos en guerra abierta con la crueldad y la codicia, que venían en apoyo y fomento de la injusticia y de la inhumanidad.
El Catolicismo, pues, ha cumplido perfectamente su misión de paz y de amor, quebrantando sin injusticias ni catástrofes las cadenas en que gemía una parte del humano linaje; y las quebrantaría del todo en las cuatro partes del mundo, si pudiese dominar por algún tiempo en Asia y en África, haciendo desaparecer la abominación y el envilecimiento, introducidos y arraigados en aquellos infortunados países por el mahometismo y la idolatría.
Doloroso es, á la verdad, que el Cristianismo no haya ejercido todavía sobre aquellos desgraciados países toda la influencia que hubiera sido menester para mejorar la condición social y política de sus habitantes, por medio de un cambio en las ideas y costumbres; pero, si se buscan las causas de tan sensible retardo, no se encontrarán, por cierto, en la conducta del Catolicismo. No es éste el lugar de señalarlas; pero, reservándome hacerlo después, indicaré entre tanto que no cabe escasa responsabilidad al Protestantismo por los obstáculos que, como demostraré á su tiempo, ha puesto á la influencia universal y eficaz del Cristianismo sobre los pueblos infieles.
En otro lugar de esta obra me propongo examinar detenidamente tan importante materia, lo que hace que me contente aquí con esta ligera indicación.
FIN DE LAS NOTAS
ÍNDICE DE LOS CAPÍTULOS Y MATERIAS DEL TOMO PRIMERO
| PÁG. |
| [Prólogo. Objeto de la obra.] | 5 |
| [Capítulo I. Naturaleza y nombre del Protestantismo.] | 9 |
| [Cap. II. Investigación de las causas del Protestantismo. Examende la influencia de sus fundadores. Varias causas quese le han señalado. Equivocaciones que se han padecido eneste punto. Opiniones de Guizot y de Bossuet. Se designa laverdadera causa del hecho, fundada en el mismo estado socialde los pueblos europeos.] | 15 |
| [Cap. III. Nueva demostración de la divinidad de la Iglesiacatólica sacada de sus relaciones con el espíritu humano.Fenómeno extraordinario que se presenta en la Cátedra deRoma. Superioridad del Catolicismo sobre el Protestantismo.Confesión notable de Guizot; sus consecuencias.] | 37 |
| [Cap. IV. El Protestantismo lleva en su seno un principiodisolvente. Tiende de suyo al aniquilamiento de todas lascreencias. Peligrosa dirección que da al entendimiento.Descripción del espíritu humano.] | 46 |
| [Cap. V. Instinto de fe. Se extiende hasta á las ciencias.Newton. Descartes. Observaciones sobre la historia de lafilosofía. Proselitismo. Actual situación del entendimiento.] | 54 |
| [Cap. VI. Diferentes necesidades religiosas de los pueblos, enrelación á los varios estados de su civilización. Sombrasque se encuentran al acercarse á los primeros principios delas ciencias. Ciencias matemáticas. Carácter particular delas ciencias morales. Ilustración de algunos ideólogosmodernos. Error cometido por el Protestantismo en la direcciónreligiosa del espíritu humano.] | 63 |
| [Cap. VII. Indiferencia y fanatismo: dos extremos opuestosacarreados á la Europa por el Protestantismo. Origen delfanatismo. Servicio importante prestado por la Iglesia á lahistoria del espíritu humano. La Biblia abandonada al examenprivado, sistema errado y funesto del Protestantismo. Textonotable de O'Callaghan. Descripción de la Biblia.] | 71 |
| [Cap. VIII. El fanatismo. Su definición. Sus relaciones con elsentimiento religioso. Imposibilidad de destruirle. Medios deatenuarle. El Catolicismo ha puesto en práctica esos medios,muy acertadamente. Observaciones sobre los pretendidosfanáticos católicos. Verdadero carácter de la exaltaciónreligiosa de los fundadores de órdenes religiosas.] | 79 |
| [Cap. IX. La incredulidad y la indiferencia religiosa, acarreadasá la Europa por el Protestantismo. Síntomas fatales quese manifestaron desde luego. Notable crisis religiosa ocurridaen el último tercio del siglo XVII. Bossuet y Leibnitz.Los jansenistas: su influencia. Diccionario de Bayle:observaciones sobre la época de su publicación. Deplorableestado de las creencias entre los protestantes.] | 86 |
| [Cap. X. Se resuelve una importante cuestión sobre la duracióndel Protestantismo. Relaciones del individuo y de lasociedad con el indiferentismo religioso. Las sociedadeseuropeas con respecto al mahometismo y al paganismo. Cotejodel Catolicismo y Protestantismo en la defensa de laverdad. Íntimo enlace del Cristianismo con la civilización europea.] | 96 |
| [Cap. XI. Doctrinas del Protestantismo. Su clasificación enpositivas y negativas. Fenómeno muy singular: la civilizacióneuropea ha rechazado uno de los dogmas más principalesde los fundadores del Protestantismo. Servicio importanteprestado á la civilización europea por el Catolicismo, conla defensa del libre albedrío. Carácter del error. Carácter de la verdad.] | 103 |
| [Cap. XII. Examen de los efectos que produciría en España elProtestantismo. Estado actual de las ideas religiosas. Triunfosde la religión. Estado actual de la ciencia y de la literatura.Situación de las sociedades modernas. Conjeturas sobresu porvenir, y sobre la futura influencia del Catolicismo.Sobre las probabilidades de la introducción del Protestantismoen España. La Inglaterra. Sus relaciones con España.Pitt: Carácter de las ideas religiosas en España. Situación de España. Sus elementos de regeneración.] | 108 |
| [Cap. XIII. Empieza el cotejo del Protestantismo con el Catolicismoen sus relaciones con el adelanto social de los pueblos.Libertad. Vago sentido de esta palabra. La civilizacióneuropea se debe principalmente al Catolicismo. Comparacióndel Oriente con el Occidente. Conjeturas sobre los destinosdel Catolicismo en las catástrofes que pueden amenazará la Europa. Observaciones sobre los estudiosfilosófico-históricos. Fatalismo de cierta escuela histórica moderna.] | 127 |
| [Cap. XIV. Estado religioso, social y científico del mundo á laépoca de la aparición del Cristianismo. Derecho romano.Conjeturas sobre la influencia ejercida por las ideascristianas sobre el derecho romano. Vicios de la organizaciónpolítica del imperio. Sistema del Cristianismo para regenerarla sociedad: su primer paso se dirigió al cambio de las ideas.Comparación del Cristianismo con el paganismo en la enseñanzade las buenas doctrinas. Observaciones sobre el púlpito de los protestantes.] | 138 |
| [Cap. XV. La Iglesia no fué tan sólo una escuela grande yfecunda, sino también una asociación regeneradora. Objetos quetuvo que llenar. Dificultades que tuvo que vencer. Laesclavitud. Quién abolió la esclavitud. Opinión de Guizot.Número inmenso de esclavos. Con qué tino debía procederse en laabolición de la esclavitud. La abolición repentina eraimposible. Impúgnase la opinión de Guizot.] | 152 |
| [Cap. XVI. La Iglesia católica empleó para la abolición de laesclavitud, no sólo un sistema de doctrinas, y sus máximasy espíritu de claridad, sino también un conjunto de mediosprácticos. Punto de vista desde el cual debe mirarse estehecho histórico. Ideas erradas de los antiguos sobre laesclavitud. Homero, Platón, Aristóteles. El Cristianismo seocupó desde luego en combatir esos errores. Doctrinascristianas sobre las relaciones entre esclavos y señores. LaIglesia se ocupa en suavizar el trato cruel que se daba á los esclavos.] | 161 |
| [Cap. XVII. La Iglesia defiende con celo la libertad de losmanumitidos. Manumisión en las iglesias. Saludables efectosde esta práctica. Redención de cautivos. Celo de la Iglesiaen practicar y promover esta obra. Preocupación de los romanossobre este punto. Influencia que tuvo en la abolición de laesclavitud el celo de la Iglesia por la redención de loscautivos. La Iglesia protege la libertad de los ingenuos.] | 176 |
| [Cap. XVIII. Sistema seguido por la Iglesia con respecto á losesclavos de los judíos. Motivos que impulsaban á la Iglesiaá la manumisión de sus esclavos. Su indulgencia en estepunto. Su generosidad para con sus libertos. Los esclavosde la Iglesia eran considerados como consagrados á Dios.Saludables efectos de esta consideración. Se concede libertadá los esclavos que querían abrazar la vida monástica.Efectos de esta práctica. Conducta de la Iglesia en laordenación de los esclavos. Represión de abusos que en estaparte se introdujeron. Disciplina de la Iglesia de España sobre este particular.] | 186 |
| [Cap. XIX. Doctrinas de San Agustín sobre la esclavitud.Importancia de estas doctrinas para acarrear su abolición. Seimpugna á Guizot. Doctrinas de Santo Tomás sobre la mismamateria. Matrimonio de los esclavos. Disposición del derechocanónico sobre este matrimonio. Doctrina de SantoTomás sobre este punto. Resumen de los medios empleadospor la Iglesia para la abolición de la esclavitud. Impúgnaseá Guizot. Se manifiesta que la abolición de la esclavitud esdebida exclusivamente al Catolicismo. Ninguna parte tuvoen esta grande obra el Protestantismo.] | 197 |