2.º Por qué esta representacion se halla en nuestra alma.

3.º Por qué un ser uno, ha de contener en sí la representacion de la multiplicidad; y un ser inextenso, la de la extension.

4.º Por qué pasamos de la extension ideal á la real.

5.º Determinar hasta qué punto se puede aplicar á la extension lo que se dice de las demás sensaciones: á las cuales se las considera como fenómenos de nuestra alma, sin objeto semejante en lo exterior, y sin mas correspondencia con el mundo externo que la relacion de efectos á causas.

[126.] ¿Qué es la representacion subjetiva de la extension, prescindiendo de toda objetividad? Un hecho de nuestra alma: no cabe mas explicacion: quien lo tenga sabe lo que es; quien no lo tenga, nó; exceptuando las inteligencias superiores, las cuales podrán conocer lo que es dicha representacion, sin experimentarla tal como nosotros.

[127.] No alcanzo que se pueda explicar el por qué se halla en nuestra alma la representacion de la extension; tanto valdria preguntar por qué somos inteligentes y sensibles. Para nosotros no hay otra razon à priori, sino que tales nos ha hecho el Criador. Dicha representacion se puede hallar en nosotros, y se halla en efecto, pues que así lo experimentamos: pero esa experiencia interna es el límite de la filosofía: mas arriba no hay nada para nosotros que sea objeto de observacion inmediata. El raciocinio nos lleva al descubrimiento de una causa que nos ha criado; mas nó á un fenómeno raíz del fenómeno de la experiencia.

[128.] ¿Por qué un ser uno, ha de contener la representacion de la multiplicidad; y un ser inextenso, la de la extension? Esto equivale á plantear el problema de la inteligencia; que por lo mismo que es inteligencia, es una y simple, y capaz de percibir la multiplicidad y la composicion.

[129.] ¿Por qué pasamos de la extension ideal á la real? por un impulso natural irresistible, confirmado con el asentimiento de la razon, como lo he demostrado en el tomo I, y tambien en este, al tratar de la objetividad de las sensaciones.

[130.] De los cinco problemas nos falta resolver el último: determinar hasta qué punto se puede aplicar á la extension lo que se dice de las demás sensaciones, á las cuales se las considera como fenómenos de nuestra alma, sin objeto semejante en lo exterior, y sin mas correspondencia con el mundo externo que la relacion de efectos á causas.

[131.] Segun se resuelva este último problema, queda resuelta la cuestion en pro ó en contra de los idealistas. Si es aplicable á la extension, lo que se dice de las demás sensaciones, el idealismo triunfa; el mundo real, si existe, es un ser que nada tiene de parecido á lo que nosotros pensamos.