[73.] El concepto de la nada absoluta nos es imposible. 1.° Porque este seria un concepto completamente vacío; ó mas bien la ausencia de todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente á una existencia (Lib. V, cap. IX); pero nó absolutamente. 2.° Porque no es posible el concepto sin conciencia; y en esta, se halla implicada la idea de ser, de algo, la cual es contradictoria con la nada absoluta.
[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre algo existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos concebir un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin que nuestro pensamiento implique el concepto de una existencia eterna.
¡Que verdad tan luminosa! ¡Cuántas reflexiones inspira! Sigamos meditando.
[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro espíritu la necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que la confusion que sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y esa inclinacion á fingir tiempos, antes que existiera el mundo, nace de la necesidad de concebir lo eterno, necesidad de que nuestro espíritu no puede emanciparse, supuesto que piense.
[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea de ser, se halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su opuesta la de no ser, se halla tan solo con respecto á lo contingente; es una especie de condicion implicada en la contingencia.
[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo que es contingente, puede no ser, y por tanto su no ser, está cuando menos en el órden de la posibilidad. Pero esos tránsitos del no ser al ser, no son ni siquiera concebibles, sino presuponiendo algo existente, necesario y eterno.
[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como absoluto, y el no ser como relativo; y el ser que ha salido del no ser, ó que ha comenzado, no lo podemos concebir sino con relacion á un ser absoluto.
[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece á primera vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero nos ofrece un hecho subjetivo que nos lleva al conocimiento de la verdad objetiva. En efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y ser, están ligados de tal suerte que no podemos concebir el tránsito del no ser al ser, sin concebir un ser preexistente: hallamos aquí un reflejo de la causalidad objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La duracion, como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la relacion pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad que por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la sucesion, y nó la dependencia intrínseca; pero esta dependencia, aunque no conocida intuitivamente, se halla representada en el mismo enlace con que concebimos los seres en la duracion. Es cierto que podemos imaginar diferentes series; pero la de los tiempos, es una pura imaginacion, en cuanto la concebimos distinta de los demás. Si la serie de los tiempos desaparece, solo restan las series de las cosas: la relacion entre los términos será la relacion entre las cosas; y la dependencia llamada de sucesion, será una dependencia de realidad. La relacion real, de lo que pasa del no ser al ser, con lo que es absolutamente, es una dependencia de causalidad.
[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.
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