35.—Pulseras que se ponen en los tobillos los sacerdotes en el baile de la Serpiente.
36.—Guardapuño empleado en el baile de la Serpiente. El objeto de ese aparato es el impedir que la cuerda del arco dé contra el puño después de haber lanzado la flecha. Ahora se adorna con varios metales el guardapuño, que antes era únicamente de plata.
37.—Saco de medicinas, conteniendo harina sagrada, que llevan los sacerdotes cuando van á coger culebras. También un mango de látigo de los que sirven para encantar serpientes. Lleva pintada una culebra, y sirvió en el drama de la Serpiente en 1891.
38.—Nack-tci, ó tablillas de las que llevan en la cabeza las mujeres en el baile de la Mariposa. En la colección figuran nueve modelos distintos, todos adornados con símbolos 23 apropiados, entre los cuales merecen ser nombrados el Sol, la Nube y el crecimiento del maíz.
39.—Cinturón blanco de algodón con nudos, que se ponen los que toman parte en los bailes sagrados.
40.—Liga de lana, que se pone como adorno más arriba de la rodilla para los bailes religiosos.
41.—Piel de zorra, que llevan por detrás colgando de la cintura los que toman parte en los bailes religiosos. La piel de zorra recibe una preparación muy esmerada con este motivo y es uno de los adornos más importantes de los llamados Ka-tci-nas ó dioses. También se cuelga en la entrada del cuarto sagrado durante las prácticas secretas, para indicar que las ceremonias religiosas se están verificando.
42.—Adorno especial de cabeza para los bailes sagrados.
43.—Manta que se pone en la cintura para el baile de la Serpiente. Está hecha de algodón nativo hilado y tejido por los indios y teñido con óxido de hierro. Del borde inferior de esta falda, según se ve en el adjunto modelo, cuelgan unos pequeños conos metálicos imitando campanitas, que suenan cuando el que las lleva se menea bailando.
44.—Corona. Símbolo de la nube que se pone la directora en el La-la-kon-ti, baile, pidiendo la fructificación de las cosechas y fecundidad de los animales. En esta ceremonia, á la cual se dedica gran atención y que dura nueve días y nueve noches, la primera sacerdotisa hace con arena el dibujo del Sol tal cual está en medio del cuarto (603). Es una invocación pidiendo la fructificación de las plantas y fecundidad de los animales y raza humana.