Ans.

¿Pero estás loca? Es preciso que me obedezcas.

Carl.

¡Si no fuera usted mi mamá!...

Ros.

¡Está loca!...

Carl.

Sí, señor, de rabia. (Tira el bastón y vase corriendo por el hotel.)

Ros.

Anda Rufino, acompáñala.