Ros.

¡Qué hemos de hacer, convencerla, á mí me gusta usted mucho! Y como una cosa depende de la otra, ¡velay!

Ans.

Yo también le aprecio á usted, pero hemos convenido en hacer antes la felicidad de los chicos.

Ros.

Ya verá usted como convencemos á Carlota. A todas las muchachas les pasa á ustedes lo mismo.

Ans.

Muchas gracias. (Con gazmoñería.)

Ros.

Felizmente yo soy muy previsor y como usted me ha autorizado para que yo disponga hoy lo que quiera, ya verá usted qué diversiones he preparado para esta tarde.