(Á Andrés.) Á tí, en diciendo que tienes vino, no te hace falta náa.
Andrés.
Porque el vino es la sola cosa buena de este mundo. Si lo será, que con todo y con lo que echan los taberneros, aún se puede beber.
Tabernero.
(Acercándose á la mesa.) ¡Muchas gracias!
Andrés.
No hay de qué darlas. (Á Ignacio.) Lo que oyes, y lo que yo le decía la primera vez que tuve voto á un caballero que me lo compró en tres pesetas. Allá ustées; de pintor de puertas no he de pasar; conque vengan las tres pesetas y pague usté una copa, y de usté es mi voto y el de mi novia, si sirve, que quizás que sirva.
Ignacio.
¿Y por qué partido votaste?
Andrés.