Cano.

Aquí todos son prencipiantes. ¡Un hato de panolis que no sirven pa na! ¡Con decirte que, fuera parte de la tuya, no he encontráo ninguna cara conocía!

Presidiario.

¡Y miá que pa no conocerlos tú! ¡No hay un gachó que valga tanto así en los presidios, á quien no te sepas de memoria!

Cano.

¡Como que desde los veintidós años, descontando los que he andáo huío por ahí, me los he pasáo de inquilino perpetuo en veró! ¡Voy á cumplir cincuenta y seis! ¡Calcúlate si se me despintará nadie de la cuerda!

Presidiario.

¡Y lo que te respetan tóos!

Cano.

¡Faltaría!... (Con arrogancia.) (Con desprecio.) ¡El respeto de éstos no es pa presumir! ¡Ninguno de ellos se las trae, ni tié guapeza!... Digo ninguno, y miento. ¡Hay uno!...