Rosa.
Es que el trabajo y las necesidades matan mucho... ¡si aún no sé cómo yo...!
Isidra.
¡Locuras que hacemos las mujeres!... Gracias á que abriste á tiempo los ojos.
Rosa.
(Que mientras habla, ha estado en el tocador, pasándose una borla de polvos por la cara.) ¡Ya!... ¡ya! (Contemplándose en el espejo del tocador.)
Isidra.
¿Qué vestido vas á ponerte?
Rosa.
Esta misma falda y la blusa encarnáa. Allí la tengo, en aquel cuarto. (El de la derecha.) Voy á buscarla. (Entra en el cuarto de la derecha.) En seguida vuelvo. (Entra en la habitación de la derecha.)