¡Buenas noches!

Andrés.

¿Qué hay?

Juan José.

Lo que hay cuando se trabaja desde las siete de la mañana hasta anochecío: mucho cansancio y mucho sueño. (Se deja caer en uno de los taburetes que hay junto al velador.)

Perico.

(Levantándose.) Y mucha hambre. Por mí lo digo, que ya me está haciendo cosquillas éste. (El estómago.) (Á Ignacio.) ¿Vienes, tú?

Ignacio.

Sí; la vieja tendrá el pucherillo á la lumbre y no es cosa de dejar enfriar las patatas. ¡Valiente cena pa el que llega á su casa destrozáo de fatiga!

Juan José.