Durilla anda; pero déjela usté de mi cuenta que ya se ablandará.
Paco.
Si me ayuda usté, no ha de pesarle.
Isidra.
¿Ayudar á usté?... Con alma y vida. Á un mozo tan rumboso y tan guapo, se le ayuda siempre. Y no lo hago por interés, Dios lo sabe; lo hago porque le tengo á usté simpatías.
Paco.
Si yo pudiera hablar á solas con ella; pero no encuentro ocasión nunca; se pasa el día en el taller; sale del taller con Toñuela, y en cuanto Juan José viene de la obra, no se aparta de ella un instante.
Isidra.
¿Ocasión?... Esta noche se le puede ofrecer á usté una.
Paco.