(Con alegría.) ¡Ole! (Á Isidra.) ¡Que muy rebién cantáo!

Isidra.

(Á Rosa.) ¿Lo ves? No puedes remediarlo. Ya te está saltando el alma en el cuerpo. De buena gana entrarías á echar una copla.

Rosa.

¡Que lo diga usté!...

Isidra.

(Con sorna y haciendo un gesto picaresco.) Ahora que caigo... ¡Pues no se me había olvidáo!... ¿Á que no adivinas quién está ahí dentro?

Rosa.

¿Quién?

Isidra.