No me olvido. Usté es mi maestro, el que me da el jornal con que como, y dispone de mí y de estos brazos desde que sale el sol hasta que anochece. ¡Ya ve usté cómo no me olvido! Sin duda por eso, porque me paga usté, ha llegáo á creerse que todo lo mío le pertenece, y no contento con lucirse á costa de mi sangre, quiere usté mandar también aquí dentro y coger lo que aquí dentro vive y llevárselo. ¡Pues eso no, señor Paco, eso no!...
Paco.
(Con cólera.) ¡Mira lo que dices!
Juan José.
Digo, que pobre, pero no tanto. Mi sudor, bueno; mi trabajo, bueno también; de usté son, porque usté los paga. (Cogiendo á Rosa por un brazo y atrayéndola hacia sí.) Pero esto no se paga con dinero; no hay dinero que lo pague en el mundo. Esto es mi vida, mi alma, me pertenece y no lo suelto.
Tabernero.
(Á Juan José.) No armes escándalo en mi casa.
Paco.
(Á Juan José.) Acaba de faltarme, porque se me acaba el aguante. (Avanzando hacia Juan José; los Hombres que acompañan á Paco, hacen ademán de seguirle.)
Andrés.