Toñuela.

¡Y gracias á que Andrés tiene la casa de su madre!

Isidra.

(Á Rosa.) ¡Qué quincena lleváis!

Rosa.

¡Y cada vez peor! (Con desesperación.)

Isidra.

(Con fingido cariño.) ¡No te apures!... Como á hija te quiero, y no consentiré que lo pases mal en tan y mientras yo pueda evitarlo. Una cazuela de sopas he puesto á la lumbre, y media espuerta de cisco en el brasero. Las sopas vienes á comerlas cuando estén aviáas, y el cisco, tu brasero me llevo, le echo la mitá del mío y te traigo un poco de calor. (Haciendo ademán de coger el brasero.)

Rosa.

¡Déjelo usté!...