Y es que, según confesión propia, habiendo buscado la vida por el camino de la muerte:
Per lo camí de mort he cercat vida;
le aconteció
Si co 'l malvat que 'n paradis vol cabre
E ver l' infern ab cuytat pas camina,
Y axi com cell que de mitgjorn les terres
Va encercant per vent de tremuntana.
Cant LXXXIII.—Per lo camí, etc.
Y en realidad si hemos de juzgar al amante de Teresa por sus obras, por idéntica manera que pocos amadores le igualan en la pureza de su pasión, pocos, ó por ventura ninguno puede comparársele en el ardor de la misma. Y si bien en sus esparsas se advierten apenas, ó encuéntranse muy de tarde en tarde los fogosos arrebatos y las impías imprecaciones de que están llenas las endechas de los poetas de pálido semblante, mustia y afeitada frente, negra y rizada melena de cierto moderno bando, para quienes no había compañía más grata que la de la luna, ni rumores á sus oidos más dulces que el de los cipreses balanceándose al leve soplo de las auras nocturnas, ni más poético placer que ir á maldecir de la vida entre lujosos panteones de mármol, y á cuyos dolores, para que nada les faltase de pomposo y teatral, era de ley que les acompañase la apoteosis del suicidio; en cambio ¿quién trocaría esas románticas tristezas, esos dolores de aparato, por los de nuestro poeta, viviendo siempre á solas con ellos, como el ermitaño con los recuerdos de su vida pasada, como el que en la desgracia se alimenta únicamente de las memorias amargas de las perdidas felicidades, meditando sobre ellos, analizándolos con más minuciosidad y detenimiento que el anatómico el corazón que tiembla y como que palpita aún bajo su escalpelo, y gozándose á veces en contraponerlos, á fin de que sea más acerba la pena y la punzada más aguda, con las ajenas alegrías?
Colguen les gents ab alegria festes,