quedamos sin ti.
Espanto siniestro
nubló el gozo nuestro,
pues solos, maestro,
nos dejas aquí.
Coro de ángeles
¡Cristo ha resucitado!
La voz triunfal retumba.
Dejad el lecho helado,
muertos, y abrid la tumba.
quedamos sin ti.
Espanto siniestro
nubló el gozo nuestro,
pues solos, maestro,
nos dejas aquí.
Coro de ángeles
¡Cristo ha resucitado!
La voz triunfal retumba.
Dejad el lecho helado,
muertos, y abrid la tumba.