préstame tu compañía:
solo, no visitaría
estas campiñas, doctor.
Enemigo soy de toda
rusticidad. Ni me agrada
esa gente alborozada,
ni su estruendo me acomoda.
Cual si de infernal encanto
estuvieran poseídos,
dan brincos, voces y aullidos,
préstame tu compañía:
solo, no visitaría
estas campiñas, doctor.
Enemigo soy de toda
rusticidad. Ni me agrada
esa gente alborozada,
ni su estruendo me acomoda.
Cual si de infernal encanto
estuvieran poseídos,
dan brincos, voces y aullidos,