y aún bendicen hoy su suerte

muchos que la ciencia rara

de vuestro padre arrancara

a las garras de la muerte.

Do más su rigor fatal

extremaba, vos, aún mozo,

entrabais, lleno de gozo,

para luchar con el mal.

Nuestro salvador, señor,

fuisteis; por eso en el cielo,