de alambique en alambique,
hasta aparecer brillante
dama de porte real,
en el fondo de cristal
de la redoma radiante.
Así tenaz preparaba
su negra pócima impía:
el pobre enfermo moría;
el ciego vulgo callaba;
y con la infernal mixtura
de alambique en alambique,
hasta aparecer brillante
dama de porte real,
en el fondo de cristal
de la redoma radiante.
Así tenaz preparaba
su negra pócima impía:
el pobre enfermo moría;
el ciego vulgo callaba;
y con la infernal mixtura