Romperé de esta prisión
el sortilegio inclemente.
¿Qué me falta? Solamente
un colmillo de ratón.
¿Un ratón? Asoma ya
el negro hocico. Al conjuro
apelaré, y es seguro
que al momento acudirá.
El gran Señor de ratas y ratones,
de moscas, y mosquitos y moscones,