qué entiendes de la insaciable
sed del espíritu humano?
¿Qué podrás darme? Manjares,
que pronto cansan al labio;
oro, que cual vivo azogue
escapa de nuestras manos;
lucha en que jamás vencemos,
juego en que nunca ganamos;
hermosuras, que al vecino
sonríen en nuestros brazos;