está servido: ¡a saciarnos!

Fausto

Si en el lecho deleitoso

logro un punto de descanso,

tuyo soy. Si satisfecho

de mí mismo un día me hallo,

y complacido me rindo

a tus deleites y engaños,

sea aquel mi último instante.

Dime, ¿aceptas ese trato?