este se maravilla, al arte ajeno;
aquel, docto, bosteza indiferente.
Hay quien está soñando en los tesoros
que le brindan las copas o los oros;
hay quien pensando goza
que le aguardan los brazos de su moza.
¡Por ellos, vates, molestáis con grave
ansia a la Musa en su región serena!...
Dadnos mucho, y aún más, y aún más, si cabe:
ese es todo el secreto de la escena.