Si tienes seis buenos potros,

y los unces a tu carro,

en vez de tener dos piernas,

¿cuántas tienes? Veinticuatro.

Basta de filosofías;

lánzate conmigo al campo:

quien se devana los sesos

me parece el pobre jaco,

que por negro maleficio

está en un yermo trotando,