en confusión siniestra

se agitan sin cesar los seres todos,

¿quién a la desacorde muchedumbre

el ser arranca, que distinto vive,

y en él enciende, porque al mundo alumbre,

la excelsa idea que inmortal concibe?

¿Quién de la audaz pasión fulmina el rayo?

¿Quién de sereno encanto el cielo viste

cuando en suave desmayo

halaga el sol poniente al ojo triste?