que con ella, mano a mano,
se deleite en un rincón;
y con burlescos reproches,
al volver del aquelarre,
un chivo me los agarre
y les dé las buenas noches.
Pero un mancebo jovial,
un mozo de carne y hueso,
robusto y gallardo, es eso
mucho honor para hembra tal.