No puede, el que más presuma,
prescindir de lo extranjero.
Lo bueno, siempre lo es;
y aunque el germano odie al galo,
no por eso encuentra malo
el rico vino francés.
Siebel
Bueno para mí no le hay
cuando a vinagrillo sabe:
dadme vino dulce y suave.
No puede, el que más presuma,
prescindir de lo extranjero.
Lo bueno, siempre lo es;
y aunque el germano odie al galo,
no por eso encuentra malo
el rico vino francés.
Siebel
Bueno para mí no le hay
cuando a vinagrillo sabe:
dadme vino dulce y suave.