(La olla que la Mona ha descuidado, comienza a desbordar, y se levanta una llamarada, que sube a la chimenea. La Bruja aparece entre las llamas, dando gritos espantosos.)
La Bruja
¡Hola! ¡Canalla impura!
¡Raza maldita!
¿Así tuvisteis cura
de la marmita?
Saltó la llama,
¡y a mí, a mí me chamusca,
que soy el ama!
(Viendo a Fausto y Mefistófeles.)