en esa faz candorosa...
¡Labios de encendida rosa!
¡Frescas mejillas en flor!
Bajó los ojos, y enojos
tales causaron al alma,
que me tiene ya sin calma
aquel bajar de sus ojos.
Con su réplica vivaz,
con su gracioso desdén,
a cualquier hombre de bien
en esa faz candorosa...
¡Labios de encendida rosa!
¡Frescas mejillas en flor!
Bajó los ojos, y enojos
tales causaron al alma,
que me tiene ya sin calma
aquel bajar de sus ojos.
Con su réplica vivaz,
con su gracioso desdén,
a cualquier hombre de bien