exclama: «Tenéis razón:

quien renuncia humanos bienes,

otros logra de más pro.

La Iglesia tiene buen vientre:

ella acepta cualquier don;

y a veces reinos enteros,

por mayor gloria de Dios,

tragó, sin sentir por ende

empacho ni indigestión.

Solo a la Iglesia, señora,