Pero asegurarte puedo
que, dándose cuenta o no,
piensa mucho en el obsequio
y en el fino obsequiador.
Fausto
¡Pobre niña! Sus congojas
me llegan al corazón.
Venga otro estuche, que al cabo
no era aquel de gran valor.
Mefistófeles
Pero asegurarte puedo
que, dándose cuenta o no,
piensa mucho en el obsequio
y en el fino obsequiador.
Fausto
¡Pobre niña! Sus congojas
me llegan al corazón.
Venga otro estuche, que al cabo
no era aquel de gran valor.
Mefistófeles