Marta, sola

¡Dios perdone a mi marido!

¡Cuán mal conmigo se porta!

Ir siempre de Zeca en Meca,

dejándome pobre y sola...

Y jamás le di motivo:

Dios sabe cuán cariñosa

he sido con él. (Llorando.) Acaso

habrá muerto: ¡qué congoja!

¡Provista hallárame, al menos,