la oyó Dios, y nuestra flota

a una galera otomana

dio caza al punto; apresola:

tesoros para el Gran Turco

llevaba. Diose a la tropa

la recompensa debida,

y mi parte no fue corta.»

Marta

¿Dónde están esas riquezas?

Quizá las guardó recónditas...