allí do él no está;
el mundo emponzoña
mi amargo penar.
Mi pobre cabeza
confúndese ya;
mis pobres sentidos
no pueden ya más.
Huyeron del alma
la dicha y la paz,
huyeron por siempre,
allí do él no está;
el mundo emponzoña
mi amargo penar.
Mi pobre cabeza
confúndese ya;
mis pobres sentidos
no pueden ya más.
Huyeron del alma
la dicha y la paz,
huyeron por siempre,