de grato raudal,
su apretón de mano,
y sus besos, ¡ay!...
Huyeron del alma
la dicha y la paz,
huyeron por siempre,
¡por siempre jamás!
Al verle me oprime
terrible ansiedad,
y verle y tenerle
de grato raudal,
su apretón de mano,
y sus besos, ¡ay!...
Huyeron del alma
la dicha y la paz,
huyeron por siempre,
¡por siempre jamás!
Al verle me oprime
terrible ansiedad,
y verle y tenerle