a cada frase casual

siento angustias y sudores,

y en vano al que murmuró

provoco, si a la ira cedo;

pues estrangularlo puedo,

pero desmentirlo, no.

Alguien viene: son dos, sí.

¡Si uno de ellos fuera mi hombre!

¡Oh! ¡Si es él –¡voto a mi nombre!–,

no saldrá vivo de aquí!